sábado, 26 de septiembre de 2009

Doble beneficio de la inmigración latinoamericana en Chile

El tema sobre la inmigración en Chile no es nuevo, desde el siglo XVI ya se recibían extranjeros, ya sean americanos, europeos, judíos, asiáticos o del Medio Oriente, quienes venían en busca de nuevas oportunidades, principalmente laborales. En la actualidad, la inmigración sigue siendo un tema, pero esta vez la mayoría proviene de Perú y Asia. Esta inmigración de latinoamericanos en Chile trae beneficios tanto para Chile como para las personas que vienen a instalarse acá.


Por un lado, existe un beneficio para Chile, el que trata sobre la posibilidad de conocer nuevas culturas, abrir la mente y la visión hacia nuevas ideas, aprender de ellas, y a la vez, aprender a ser tolerante y aceptar a los inmigrantes como son, con sus ideas y creencias; en resumidas cuentas, ayuda a la diversidad existente en el país. Además enseña a ser solidarios al ofrecerles nuevas oportunidades para surgir, ya que al fin y al cabo, es a eso a lo que vienen a Chile.


Por otro lado, el beneficio se lo llevan los inmigrantes al recibir y aceptar esas oportunidades, principalmente laborales, oportunidades que lamentablemente no recibieron en su propio país, ya sea por problemas de compatibilidad de ideas, creencias, costumbres, etc. Ahí que al descubierto la solidaridad de los chilenos al aceptar y ayudar a los extranjeros, dejando fuera la discriminación de raza y de ideas.


Sin embargo, no todos los chilenos piensan y actúan así. Algunos consideran que es injusto ofrecerle trabajo a gente forastera, dejándolos sin trabajo a ellos, siendo que son originarios del país; es más, hay trabajos que exigen que sus empleados sean extranjeros, ya que aseguran que son más preocupados, más dedicados, responsables y respetuosos en su labor, en comparación con los propios chilenos, por los que se dice que son falta de respeto con sus jefes, además de aprovechadores e irresponsables.


En definitiva, siempre existirán chilenos que recibirán con los brazos abiertos a los inmigrantes latinoamericanos, ofreciéndoles nuevas ofertas laborales y de desarrollo personal, así como también habrá chilenos que sentirán recelo de eso, discriminándolos, resaltando lo negativo de los extranjeros, para así sobresaltar lo positivo de los chilenos, esto queda a criterio de cada uno como persona…

sábado, 12 de septiembre de 2009

La proliferación de programas televisivos, donde se difunde y comenta la vida privada de personajes públicos

En estos tiempos, al encender la televisión, de lunes a viernes, en casi todos los canales nacionales se observan los “programas de la farándula”, tales como “Mira quién habla” en Megavisión, o el conocido “SQP.” en Chilevisión. Estos programas hablan sobre las vidas de los famosos, ya sea en el ámbito profesional o privado, basándose en imágenes (videos o fotografías) sacadas por paparazzis, o por los comentarios de “pasillo” que se producen en los mismos canales. La proliferación de programas televisivos donde se difunde y comenta la vida privada de personajes públicos es una falta a la individualidad y privacidad de estas personas
Por un lado, hay que tener presente en primer lugar que los personajes públicos son personas, con sentimientos y pensamientos propios, los que hay que respetar.

Por otro lado, hay que considerar que es un derecho para toda persona mantener para sí su vida privada, independiente de si es conocida o no públicamente.

A pesar de lo dicho anteriormente, hay personas que piensan que la proliferación de estos programas les brinda entretención a los televidentes, quienes consideran que con el solo hecho de ser personajes públicos, ya perdieron su privacidad, así que se aprovechan de esto para entretenerse en las mañanas. Esto también les permite a ellos, los televidentes, tener un tema más de conversación con su gente cercana, ya que es un tema conocido por todos, además de sentir la libertad de hablar de ello sin prejuicio alguno, libertad que los hace, sin saberlo, egoístas al pensar solo en su entretención, en vez de ponerse en el lugar del otro.

Por lo tanto, considero que no debieran existir estos programas televisivos, ya que, como se dijo anteriormente, todos son personas, públicas o no, pero que merecen privacidad, tranquilidad, sin que sea invadida por nadie.

martes, 8 de septiembre de 2009

La proliferación de programas televisivos donde se difunde y comenta la vida privada de personajes públicos.

En estos tiempos, al encender la televisión al medio día, de lunes a viernes, en casi todos los canales nacionales se observan los “programas de la farándula”, tales como “Mira quién habla” en Mega visión, o el conocido “S.Q.P.” en Chile visión. Estos programas hablan sobre las vidas de los famosos, ya sea en el ámbito profesional o privado, basándose en imágenes (videos o fotografías) sacadas por paparazis, o por los comentarios de “pasillo” que se producen en los mismos canales. El siguiente texto trata sobre el tema de la proliferación de estos programas televisivos donde se difunde y comenta la vida privada de personajes públicos.
Por un lado, hay que tener presente en primer lugar de que los personajes públicos son personas, con sentimientos y pensamientos propios, los que hay que respetar.

Por otro lado, la proliferación de estos programas es una falta a la individualidad y privacidad de los personajes públicos, considerando que es un derecho para toda persona mantener para sí su vida privada, independiente de si es conocida o no públicamente.

A pesar de lo dicho anteriormente, hay personas que piensan que la proliferación de estos programas les brinda entretención a los televidentes. Consideran que con el solo hecho de ser personajes públicos, ya perdieron su privacidad, así que se aprovechan de esto para entretenerse en las mañanas. Esto también les permite a ellos, los televidentes, tener un tema más de conversación con su gente cercana, ya que es un tema conocido por todos, además de sentir la libertad de hablar de ello sin prejuicio alguno. Cabe destacar que los televidentes, sin saberlo, son egoístas al pensar sólo en su entretención, en vez de ponerse en el lugar del otro.

Por lo tanto, considero que no debieran existir estos programas televisivos, ya que, como se dijo anteriormente, somos todos personas, públicas o no, pero que merecemos nuestra privacidad, nuestra tranquilidad, sin que sea invadida por nadie.